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miércoles, 10 de abril de 2013

A paso veloz por: El Museo de San Carlos y el Museo de la luz



Tomándome un tiempo para visitar un par de museos de los tantos que tenemos en la Ciudad de México, y con el pretexto de ir a escuchar un recital de canto y arpa, mi recorrido inició en el Museo de San Carlos, que se encuentra muy cerca del metro Revolución.

Actualmente, en San Carlos se presenta la exposición “Prodigios de la luz. Sorolla y sus contemporáneos”, misma que muestra obras que a primera vista pensé que eran impresionistas, pero no, en realidad son pertenecientes al luminismo, y han sido traídas desde Cuba, a pesar de que Sorolla era español. (He preferido no tomar fotos de las pinturas, porque además de que me parece algo de mal gusto, sería mejor verlas en vivo :D ).

En el recital se presentaron la soprano, María Eugenia Cancino y el arpista, Michel Escutia Madrigal. Las canciones interpretadas eran en idioma francés y tocaban temas como el amor, la muerte y el sentido de la vida. Afortunadamente para quienes no entendemos francés, María Eugenia, daba una breve introducción a las piezas.

 


El recital tuvo una duración aproximada de una hora y personalmente me pareció que los músicos sentían lo que estaban tocando y cantando, lo cual de verdad se agradece.
  
Otro arpista de camino al otro museo, lástima que estaba en plena entrevista y no lo pude escuchar



Después llegó el turno de visitar el Museo de la luz, que se encuentra ubicado muy cerca del metro Zócalo. La verdad es que nunca había ido, y si lo hice fue porque me invitaron a presenciar una disección de ojo (lo que hago por mis amigos ¬¬ ).

Al llegar me dijeron que la disección ya había pasado, con lo que pensé que ya no tendría que ver como cortaban un ojo D:, pero me equivoqué, ¡porque tenían más ojos! y con gusto utilizaron uno más. Así que me dispuse a mirar como mi amiga explicaba las partes y funciones de un ojo, que por cierto, era de puerquito valiente.


Esta pequeña estaba super cerca... hasta que salió a escena el ojo real XD
Al final, no resultó tan mal como creí; ya que a pesar de que un señor hizo el ademán de devolver sus sagrados alimentos al ver como surgía el humor vitreo del ojo del difunto, mi estómago se mantuvo firme en todo momento. XD
  
Poco antes de que el humor vitreo fuera literalmente exprimido
Para terminar el paso veloz por los museos y haciendo caso a los mediadores del museo que nos invitaron a pasar a picar botones, pues lo hicimos y más de una vez quedé hipnotizado por los colores que produce la luz en cristales o los efectos que se provocan añadiendo un poco de velocidad o cambiando la perspectiva.




martes, 2 de abril de 2013

A paso veloz por: El Tianguis de Libros en Reforma



El día 31 de marzo, que fue el último día que estuvo el Tianguis de Libros de Reforma, aproveché para ir corriendo a ver qué títulos había y qué tan grande era la puesta para el tráfico de libros.

Aunque creí que se trataría de algo semejante a la Feria de las Culturas Amigas, donde hay escenario y Reforma se ve invadido por cientos de productos originarios de varios puntos alejados y cercanos a México; en el caso del Tianguis de Libros, el tamaño era más bien pequeño, pero igual daba para mirar un rato.




Además contó con presentaciones de libros, conferencias y música; por ejemplo, el 31 hubo una conferencia llamada Fantasía para todos con Medardo Maza y más tarde se presentó el libro Pancho Villa toma Zacatecas de Paco Ignacio Taibo II.

Antes de huir al siguiente punto del día, no pude evitar detenerme y dar la vuelta atraído por el aroma del café chiapaneco que se vendía al lado de la zona de conferencias, así que hubo libros y café, nada más para pedir.

Nada como un capu chiapaneco palenque :s
La presa del día prologada por G. Fadanelli

lunes, 1 de abril de 2013

A la Feria de la Nieve



Según recuerdo, nunca había ido tan al sur de la ciudad como en esta ocasión; para mí, la “Hermana República de Tláhuac” es casi como el cementerio de elefantes para Simba (¿?). Pero una nieve es motivo suficiente para ir a donde sea, y una Feria de la Nieve, ¡pues con más razón!

El asunto es que como ya mencioné, nunca había ido en esa dirección y no tenía idea de como llegar, además últimamente ando con un pésimo sentido de orientación. Pero incluso sabiendo que las posibilidades de terminar en un sitio radicalmente diferente al que iba eran altas, decidí que mejor lo intentaba, porque insisto, la nieve es la nieve.

Así que dicho y hecho, nada más llegar a la última estación de la línea 12, o sea Tláhuac, ya no tenía ni la menor idea de para donde seguir, lo bueno es que eso se soluciona fácil con San Google y así saber el transporte que se debe tomar es tan simple.

Lo malo, es que a veces eso me provoca que crea que conozco todos lados y que indudablemente llegaré a la primera, y así fue, casi... ¡Llegué a la Feria de la Nieve! Pero de Tláhuac ¬¬ , lo bueno es que ya no estaba muy lejos de Tulyehualco, que es el pueblo donde se realiza la feria grande, mi objetivo original. 

Y yo creí que aquí había mucha gente

Pero ya que estaba en la primera parada, pues aproveché para ir a dar una vuelta, y encontré con que había muchas nieves y de muchos sabores :D , pero también había un buen de gente :( . Así que decidí que era momento de seguir mi camino al lugar que según yo, ya no quedaba tan lejos.

Al subir al transporte, esta vez opté por comunicarme con los nativos y preguntar qué tan lejos quedaba Tulyehualco, y efectivamente, ya estaba muy cerca. El problema es que antes de llegar había un tráfico tipo miércoles en hora pico, obviamente, ocasionado por la feria, así que conforme el calor aumentaba, mis deseos de salir y continuar a pie también incrementaban.

Al final, eso fue lo que hice, bajé y caminé hasta la feria, lo que fue una buena decisión ya que rápidamente dejé atrás el transporte en el que iba y ya nunca en la vida volví a saber de él.

Por fin, la tierra prometida de la nieve de muchos sabores estaba a unos pasos, a unos muy lentos pasos, porque la cantidad de personas que asistieron era bastante más de la que me esperaba, pero valió la pena, porque una vez adentro era muy fácil acercarte a probar nieves de todos sabores, que iban desde el clásico limón hasta el de víbora de cascabel.

Y llegué :D


El mar de gente



En el mismo gran pasillo donde se encontraban las nieves, también se podía encontrar comida, postres, dulces y pelucas de colores chillantes. Al fondo se encontraba montado un escenario donde se presentaban payasos y músicos y muy cerca de ahí, se encuentra la plaza del lugar, donde los artículos ofrecidos eran desde alcancías de cerdito hasta playeras iluminadas por leds.